Aunque no es novedad, hay que decirlo: continúa el robo de autos

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Este delito sigue reiterándose en las calles de Punta Arenas.

Los robos de vehículos en Punta Arenas siguen reiterándose. A lo menos dos automóviles fueron sustraídos durante el fin de semana, correspondiendo uno de los casos a un móvil Subaru que fue “secuestrado” en el sector sur de la ciudad, el mismo que poco después protagonizó la colisión con un taxi y durante la mañana de este lunes fue recuperado abandonado en la vía pública.

El siguiente fue el reportaje publicado en mayo pasado por PATAGONIA NOTICIAS, el que dio cuenta de este verdadero flagelo que afecta a la comunidad:

Parece ser un mal menor, casi como que la comunidad lo tuviera asumido y, lo peor, las autoridades a cargo de la seguridad también. Casi al punto que el tema ya no parece ser problema ni noticia.
Lo anterior es una percepción, término que dependiendo de la vereda que venga resulta acertado, dudoso y hasta pecaminoso.
Reflexión más, reflexión menos, lo cierto es que el robo de vehículos en Punta Arenas está instalado al menos desde el 2012 a la fecha y aunque en más del 80% de los casos se logra la recuperación de la máquina, el daño sicológico y material que sufre el afectado permanece y no hace más que aumentar la percepción de inseguridad.
“Después que uno sufre este tipo de experiencia cuesta no preocuparse, cuesta estar tranquilo con el auto allá afuera, pensando que nuevamente te lo puedan robar”, señala Jorge Sánchez, quien hace algunos meses sufrió la sustracción de su vehículo en el sector sur de Punta Arenas. Horas después el mismo logró encontrarlo al otro lado de la ciudad, con daños de consideración.
Prácticamente no hay día en que no se registre un robo (hasta cuatro en una sola jornada) y, más que las policías, son los medios de comunicación los que han servido de contención para los afectados y, más aún, como herramienta para dar con los móviles sustraídos. Pedro Gallardo, subdirector de la Radio Magallanes, señala que casi a diario ingresan llamados de auditores informando de la pérdida de su vehículo y solicitando algún dato que les permita la recuperación. “En todas las radioemisoras pasa algo similar, y afortunadamente el medio es de gran ayuda gracias al trabajo que desarrollan nuestros reporteros y auditores, quienes nos informan de lo que ocurre en las calles de Punta Arenas”, destaca Gallardo.

UNA REALIDAD DIFERENTE
Al momento de adentrarse en “la ruta de los vehículos robados”, queda claro que en la Región de Magallanes las motivaciones son distintas a lo que ocurre en el centro del país y en la zona norte.
Porque mientras en las regiones de Valparaíso (Quinta), del Libertador Bernardo O’Higgins (Sexta) y Metropolitana los vehículos terminan en talleres donde son “transformados” para su posterior comercialización a cargo de verdaderos grupos organizados o como móviles para bandas criminales, y en el norte son ingresados de contrabando a Bolivia principalmente a cambio de droga, en Punta Arenas el destino parece no ir más allá de una noche y madrugada de divertimento. Sin embargo, esto último es sólo parte del naipe.

COMIENZA EL VIAJE
La “hoja de ruta” para la investigación de PATAGONIA NOTICIAS tuvo su punto de partida en abril pasado, cuando a eso de las 5:30 de la madrugada de sábado un vehículo marca Hyundai, modelo Accent color blanco, es sustraido desde el frontis de una vivienda en calle Serrano, a pasos de Avenida España en el sector sur de Punta Arenas.
El móvil, propiedad de la hija de S.F., conocido folclorista de Punta Arenas (sólo iniciales para resguardar su identidad), es localizado a las 11 horas del día siguiente por sus propios dueños tras datos y un rastreo durante toda la madrugada.
“El auto estaba estacionado afuera de una casa del Barrio Archipiélago de Chiloé. Nos detuvimos a pocos metros y solicitamos la concurrencia de Carabineros. Justo al momento que llegaba una unidad policial, dos jóvenes salieron de una vivienda y se embarcaron en el vehículo. Al ver a Carabineros salieron a gran velocidad iniciándose una persecución, con ellos por un lado y nosotros por otro”, recuerda S.F.
La “loca carrera” terminó a escasas cuadras, cuando los ocupantes del móvil robado frenaron bruscamente y descendieron para darse a la fuga. No fueron detenidos.
El vehículo Hyundai se encontraba sin patentes, sin parachoque y con su parabrisas destruido. Y algo más, presentaba una fisura en el cárter que le había hecho perder aceite.
F.S. cierra su relato deslizando una crítica al actuar de Carabineros: “Les dijimos que ya sabían dónde vivían los autores del robo, la receptación o lo que fuera, y que ahora era cosa de ir, detenerlos y evitar que volvieran a delinquir. No consideraron lo que dijimos y, más aún, nos recomendaron no seguir acciones porque nos hablaron de un proceso largo, engorroso y que nos nos llevaría a nada, total el auto ya lo habíamos recuperado. Impresentable”.
Lo anterior nos lleva hasta A.N.C., de 17 años. El adolescente asegura que en el sector del “Archipiélago” todos saben quienes son los que sustraen autos y los utilizan para correr los fines de semana. “Es cosa de darse una vuelta los viernes y sábado para ver cómo se corre. Son carros pal rato (sic), pero si les gusta uno se los quedan y lo restauran. Hay bro (hermanos) que se encargan de pintarlos y cambiarles partes para tunearlos, y cobran ya sea con piezas o con autos dependiendo lo que haya que hacer”, señala.
Sobre el modus operandi, reconoce que él participó dos veces en estos “secuestros” de vehículos. “Los bro usan llaves que le hacen a los Hyundai y a los Toyota, y también a otros japo japo (japoneses). Si la noche está mala y no hay suerte se recurre a una cuerda con un nudo especial o un alambre que va hacia el seguro. Si hay suerte, no son pocos lo que dejan sus puertas mal cerradas o sus vidrios abajo. Lo importante es actuar rápido, en sólo tres tiempos”.
En medio del recorrido por Archipiélago de Chiloé logramos recabar nuevos antecedentes, algunos desechables, dudosos y otros dignos de analizar. El principal, nos conduce hasta el otro extremo de la ciudad, al sector de Santos Mardones. Allí nuestro contacto de 23 años pide privacidad total por temor a represalias, asegurando estar “afuera del negocio” desde hace mucho tiempo.
Relata que fue en 2013 cuando conoció de lo que ocurría: “Estaba en casa de un amigo cuando llegó un tipo bastante conocido en el ambiente delictual. Mi yunta estaba armando un auto y el sujeto le ofreció neumáticos. Al otro día llegó con el encargo. Luego supe que entre todo lo que hacía se dedicaba al robo de vehículos”.
Casi como enrostrando nuestra “inocencia”, nos pregunta si acaso no sabemos cómo se mueve el negocio. Le señalamos que nuestra opinión poco importa y que estamos más interesados en conocer de su experiencia. Un poco de adulación y vuelve a retomar su historia. “Éramos tres o cuatro grupos de menores a quienes se nos encargaba conseguir algunas piezas. No sabíamos el destino final, sólo el tipo del contacto, el de los neumáticos, que sólo conocíamos con el nombre de Jorge y que después terminó preso por delitos muchos más graves”.
Agrega que era él quien hacia el puente entre nosotros y quien estaba detrás. “Tampoco había que ser muy inteligente para saber que se trataba de una desarmaduría. Pedían buenas piezas, siempre Hyundai y Toyota, a veces Nissan, y aunque no era mucho lo que pagaban al menos era plata segura para el fin de semana”, comenta.

Pero algunos autos no sólo han aparecido dañados o desvalijados, también quemados, ¿por qué?
“Por maldad nomás, jamás se nos pidió quemar un vehículo, ni chocarlo o volcarlo, sólo sacarle el máximo de piezas y las que nos pedían. Sólo una vez intentamos quemar un vehículo y terminamos detenidos por Carabineros justamente porque tuvimos un problema con la gente de una parcela del sector donde procedíamos a desvalijar los autos. De ahí dije, nunca más”.

Y hoy ¿qué sabes de lo que está pasando con el robo de autos?
“Supongo que todo se mantiene. Es cosa de escuchar las noticias para saber que el robo ha ido en aumento pero tampoco sé si es por negocio o para salir a correr. En ese tiempo había más presencia policial en las calles y no era llegar, salir y ponerse a correr”.

EL SILENZIO STAMPA
Como un “portazo en la cara” se podría resumir el recorrido por las desarmadurías. Entre “no está el dueño”, “no nada que decir” y un “no tengo idea” poco y nada se suma a la investigación.
Y ¿qué dicen las policías? Coinciden en que es un hecho tremendamente preocupante en Punta Arenas, real a la vista de acuerdo a las cifras, pero descartan de plano una “ola de robos”.
Por su parte, la Fiscalía Regional de Magallanes ha priorizado este delito en el trabajo que desarrolla la Unidad de Análisis Criminal y Focos Investigativo, junto al delito de robo en lugar habitado, al robo en lugar no habitado y al ilícito de abigeato.
La llamada Sacfi efectúa un análisis delictual de los problemas de la región tras lo cual se dedica al combate de dicha problemática mediante una persecución penal direccionada y ejercida a través de los fiscales de focos. De esta forma aborda el problema no sólo desde una faz de persecución penal, sino también de prevención y de contacto directo con la comunidad.
Durante 2018 la labor se centró en ocho focos investigativos, con un resultado de 27 imputados identificados, siete agrupaciones delictuales desbaratadas, 14 causas judicializadas, ocho imputados privados de libertad y seis condenados.

CIFRAS
2014: un total de 108 autos robados.
2015: un total de 189 autos robados.
2016: un total de 192 autos robados.
2017: un total de 118 autos robados.
2018: un total de 106 autos robados.
2019: (a la fecha) 41 autos robados.
Cabe señalar que las cifras dan cuenta de las denuncias que han sido recepcionadas por las policías e ingresadas al Ministerio Público. Sin embargo, existe una “cifra negra” (victimización no denunciada) de la cual no existe precisión.

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