Análisis de la Cámara de la Construcción dice que comprar una vivienda es hoy “inalcanzable” para la mayoría de los chilenos.

Menos propietarios, más arrendatarios. Esa es la realidad que hoy día se vive en Chile. Porque pese a que en promedio el valor por alquilar una vivienda es superior a cualquier crédito hipotecario, la posibilidad de acceso a los llamados “préstamos” se reduce al mínimo gracias a que uno de tres chilenos está endeudado hasta las zapatillas. Ni hablar en Magallanes, donde todo lo que tiene que ver con acceso a vivienda puede, incluso, hasta resultar desmedido.

Por eso, no sorprende cuando el Índice de Acceso a la Vivienda, análisis que desarrolla la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), acaba de revelar que el sueño de la casa propia para el chileno se ha tornado “inalcanzable”.

A la hora de argumentar, se establece que Chile tiene un PIR  (Índice de Acceso a la Vivienda, por sus iniciales en inglés, de Price Income Ratio), de 7,6. Lo cual se aleja de naciones como Reino Unido que se posiciona con un 4,8 o Estados Unidos que posee un PIR de 3,5.

Este número corresponde al indicativo de años que le tomaría a una familia si invirtiera el 100% de sus ingresos para financiar una casa o departamento de precio promedio (poco más de $86 millones). Es decir, un total de 7,6 años.

De esta forma, se ubicaría como uno de los países donde la cifra es más alta y, por lo tanto, el acceso sería inalcanzable.

Lamentablemente, en el país el aumento del precio de las viviendas ha sido progresivo y de forma casi ininterrumpida desde 2008. Previo a la crisis subprime, el PIR de Chile apenas superaba las 4 veces. Pero en 2012 ya había escalado a las 5, en 2013 a las 6 y en 2015 a las 7. Los expertos, eso sí, advierten que no es una tendencia exclusiva de nuestro país. 

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