Claudia Concha Ávila fue condenada a prisión perpetua tras atacar y asesinar a un hombre al interior de un hotel de Ushuaia. De ella se dice que llegó de Magallanes como víctima de trata de personas, que lo hizo desde Buenos Aires como escort de alto nivel, que iba y venía bajo otra identidad. Esta es su historia.

Cuando se habla de Claudia Concha Ávila nadie parece saber a ciencia cierta quién es en realidad esta mujer, de quien se ha escrito cientos de historias que sólo tienen un desenlace cierto: prisión perpetua por el homicidio de un hombre al interior de un apart hotel.

Esta “femme fatale” acaba de ser sentenciada por el crimen perpetrado el 2 de diciembre de 2018 en horas de la mañana, en la habitación 18 del establecimiento de calle Alem de la vecina ciudad argentina de Ushuaia.

Pero porqué recorrer parte de la vida de esta mujer, protagonista de un brutal hecho de sangre a varios cientos de kilómetros de Punta Arenas. La razón, es que Claudia es chilena y para muchos tienen un pasado que la liga a Magallanes. Aunque con ella… 

Se dice que tienen 44 años, aunque algunos hablan de 46 y hasta de 48, su nombre es Claudia Concha pero en el ambiente nocturno se le conoce como Laura Claudia Montana. Su registro indica que es chilena, pero su alter ego asegura que es de Buenos Aires. Claudia asegura que fue víctima de trata de personas, pero Laura es conocida como una escort de alto nivel. Y más aún, la mujer condenada asegura su inocencia, manteniendo su versión de que su víctima de 37 años se quitó la vida.

En lo oficial su nombre se hizo conocida en 2013 cuando la chilena fue “rescatada” desde un local nocturno de Ushuaia luego que la policía desbaratara una red de trata de personas. Aseguró en ese momento que su trabajo se remitía a la atención de mesas. Sin embargo, al poco tiempo Claudia se convertía en Laura y su nombre se hizo popular en la bohemia.

Lo de diciembre de 2018 quedó al descubierto por su propia denuncia. Su pareja era encontrada en un apart hotel, boca arriba, con la mitad inferior de su cuerpo desnudo en el interior del baño y cubierto parcialmente con un acolchado.

Y aunque ella dio cuenta de un suicidio, las pruebas en su contra fueron contundentes: dos piedras, y una víctima con hematomas en la zona genital y lesiones en la cabeza por golpes con objeto contundente.

Más aún, durante las horas previas al hallazgo del cuerpo la policía había llegado dos veces hasta el sitio del suceso por supuestos hechos de violencia entre la pareja. Se constataba que él mantenía una prohibición de acercamiento. Sin embargo, se constató que habían pasado juntos la noche previa al crimen.

Hoy mientras la defensa considera la apelación por el fallo que indica “homicidio agravado por el vínculo”, Claudia permanece entre rejas y su nombre también mantiene otra vinculación con Magallanes: se trata de la segunda mujer condenada a presidio perpetuo en Ushuaia. La primera fue Mercedes Soto Maldonado, joven de Punta Arenas que fue hallada culpable por el homicidio de otro hombre, en marzo pasado.

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