Andrés Navarro Leiva escribió el último capítulo de su vida el domingo, una historia marcada por diverso hechos delictuales.

Navarro durante una de sus detenciones.

Andrés Navarro Leiva fue hallado sin vida la madrugada del domingo al interior de un inmueble del sector Río de la Mano, en Punta Arenas. El hombre de 37 años fue ultimado de múltiples puñaladas en medio de lo que parece haber sido una riña, acaso una sarcástica y cruel jugada del destino para quien hizo de la violencia su eterna compañera de viaje.

Navarro, oriundo de Santiago y con domicilio en la comuna de Puente Alto, llegó a Magallanes en 2012. Semanas antes había abandonado la cárcel gracias a un beneficio carcelario que le permitió sólo permanecer cuatro años tras las rejas tras ser condenado a 10 por un asalto en 2008.

Aquello era sólo una suma más, puesto que en 2002 ya había cumplido cinco años por un robo con intimidación y antes registraba antecedentes por diversos robos, hurtos y otros hechos menores en la zona central del país.

EN PUNTA ARENAS

Gozando de la libertad vigilada se estableció en Punta Arenas. Sin embargo, a los pocos meses volvería a verse involucrado en un hecho delictual. Esta vez se le acusó de apuñalar a un joven de 22 años en calle José Menéndez, a quien siguió luego de haberlo agredido al interior de un local nocturno. La justicia lo condenó a cumplir tres años y un día de cárcel. No obstante, nuevamente se le entregó un beneficio a cambio de una firma, algo que tampoco respetó.

En estas condiciones, Navarro quedó en calidad de prófugo. 

Fue la PDI la que logró su detención tres años después (2016), siendo ingresado al penal de Punta Arenas para cumplir con la pena pendiente.

Tras esto, Navarro volvió a las calles.

Fue en estas circunstancias cuando aparece en la madrugada de este domingo, protagonizando el último capitulo de su vida.

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