Y a usted, ¿qué le parece incorporarlo al Código Penal?

Incorporar al Código Penal la pena de castración química para los condenados por delitos sexuales, es uno de los objetivos del proyecto de ley que presentó el senador Rafael Prohens, como una forma de evitar que ese tipo de delincuentes reincidan en conductas similares.

Ello, a raíz del caso del denominado “psicópata de Paipote o de Copiapó” donde el principal inculpado había sido condenado el año 2005 por la comisión de dos robos con violación,  a  24  años  de   cárcel  y   el   año  2018   accedió   al  beneficio  de  libertad condicional. Recientemente, se han conocido tres casos, ocurridos luego de su liberación, en que, presuntamente, violó y asesinó a tres personas.

En lo principal, el proyecto –que está radicado en la Comisión de Constitución- propone dos cambios: incorporar un peritaje siquiátrcio obligatorio para quienes quieran acceder a la libertad condicional y hayan cometidos delitos graves, e incorporar la posibilidad de castración química.

Según el senador Prohens es necesario contar  con  herramientas eficaces en  la  prevención de  la  reincidencia de delitos sexuales y la castración química es una herramienta utilizada en países como Polonia, Alemania, República Checa, Dinamarca, algunos Estados de Estados Unidos.

“Nuestra legislación no contempla la opción siquiera de recurrir a dicho método, el cual es respaldado por cifras que muestran la efectividad del mismo. Por lo tanto, se hace necesario realizar una modificación legal que lo consagre como un mecanismo legitimo al que pueda optar el agresor sexual a fin de no cometer nuevamente crímenes sexuales. Está comprobado que en la mayoría de estos ataques existen en el agresor rasgos de psicopatía, que escapan del control de la persona”, explica el senador en su proyecto.

Agrega que “las personas que critican la castración lo hacen en base a que esta no resuelve la agresividad o la necesidad de poder. Si bien lo anterior puede resultar verdadero, lo cierto es que la castración es un mecanismo efectivo, evita que existan nuevas víctimas, y, con el correcto acompañamiento psicológico y psiquiátrico, puede favorecer la reinserción social del agresor sin causar daño a nuevas personas”.

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