Por falta de uso, la RAE jubiló unas 2.800 palabras

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Hace un siglo era posible buscarlos en el diccionario, pero ahora están oficialmente muertos.

Ni cuadros ni esculturas. La muestra que acaba de inaugurar La Caja de las Letras del Instituto Cervantes exhibe un patrimonio singular: se trata de 2.793 palabras que en los últimos cien años fueron retiradas de las ediciones de los diccionarios porque ya nadie las usaba. Fallecidas y olvidadas. Aunque nombraban un mundo.
Por eso, la artista y filóloga Marta PCampos se propuso transformarlas en las protagonistas de la exposición 1914-2014 con la intención de recuperar, aunque sólo por unos meses, su presencia más allá del Diccionario de la Lengua Española.
Mientras unas palabras nacen -selfi, viral y sororidad, incorporadas recientemente por la Real Academia de la Española (RAE)- otras desaparecen: enseñorearse (hacerse señor y dueño de una cosa), churruscarse (empezar a quemarse una cosa; como el pan, el guisado, etc.), escritorzuelo (despectivo de escritor), cocotriz (el cocodrilo hembra), cuñadez (relación entre cuñados), camasquince (entrometido), durindaina (justicia) o bajotraer (abatimiento, humillación).
“La lengua está viva, está pegada a la piel de la sociedad”, dijo el director del Instituto Cervantes, el poeta Luis García Montero, a la prensa española sobre la singular muestra y explicó que es por esa condición de cuerpo viviente que es corriente polemizar sobre qué términos aparecen en los diccionarios y cuáles ya no merecen estar ahí.
Para García Montero, la exposición pretende “dar una mirada a las palabras que desaparecen, hoy que siempre hablamos y discutimos sobre los matices y los nuevos significados de las palabras”. Con ello, podemos “tomar conciencia de las palabras, del mismo modo que se pierden oficios y tradiciones”.
“Si bien la lengua tiene gramáticas férreas, siempre se da una interrelación entre lengua y habla, siguiendo al lingüista suizo Ferdinand de Saussure -explica a Clarín la semióloga Claudia López Barros, docente e investigadora en la UBA-. Entonces, hay expresiones que tienen que ver con la praxis social de cada época y los múltiples discursos de tipo políticos, publicitarios, periodísticos, entre otros de ese momento”. Para la académica, es por eso que existen términos o frases “que en un momento histórico logran condensar sentidos de la región o de su tiempo, mientras que otros ya resultan perimidos”.

LOS CRITERIOS
Sobre los motivos por los cuales una academia de la lengua decreta la muerte de una palabra de sus diccionarios, Alejandro Raiter, profesor titular de Sociolingüística en la facultad de Filosofía y Letras de la UBA, explica a Clarín: ” A juzgar por el resultado, me parece que no hay criterios permanentes o claros del todo. Claro que no reviso todo el diccionario. Las academias de los distintos países pueden proponer regionalismos, nombres de yuyos y etcétera. Autores españoles y latinoamericanos consagrados son importantes fuentes”.

LOS CAMBIOS
Raiter, que forma parte de un equipo de especialistas que buscan desentrañar los secretos del uso que se hace del idioma, propone un ejemplo de cómo se suceden esos intercambios: “La Academia no propuso chupado, en el sentido de desaparecido, pero sí panqueque”. Tampoco es unánime el modo en el que las palabras pasan al más allá: “Es menos clara aún, pero puedo asegurar que -aunque siguen siendo muy conservadores-, el Diccionario de la Lengua Española en línea es una versión muy ágil y mucho menos mamotrética que versiones anteriores en papel”.
En ese marco, la propuesta léxico-artística de Marta PCampos en la exposición 1914-2014 recopila todas las palabras que en 1914 tenían su propia entrada y espacio en el diccionario de la RAE, pero que en el 2014 ya habían desaparecido. “Con esta propuesta la artista pretende visualizar lo muerto, lo incorrecto, lo obsoleto, lo que parece que sobra dentro de nuestra lengua”, reza la nota de la muestra organizada por el Instituto Cervantes y el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Musac), que se exhibe en la Caja de las Letras de Madrid.
En el Cervantes explican que el desuso “ha sido el principal motivo por el que estas palabras han perdido su entrada en el diccionario”. Por eso, el trabajo de la artista va más allá de la exposición: incluye un libro de PCampos en formato de diccionario, coeditado por el Musac y la editorial Entrascuas y ya funciona un foro online donde constan todas las palabras (http://19142014.es/foro/), en el que las personas pueden comentar cada entrada. En tercer lugar se organizó un programa con tres talleres, en junio, julio y septiembre, para públicos diversos.

ALGUNAS QUE SE FUERON
abrazado
p. p. de abrazar. adj. Germ. preso, privado de libertad.
acérrimamente
adv. m. De modo acérrimo.
chicuelo
adj. d. de chico. Ú. t. c. s.
cabildeo
m. Acción y efecto de cabildear. andar de cabildeos. fr. intrigar.
candorosamente
adv. m. Con candor, de modo candoroso.
¡caracoles!
​(pl. de caracol.) interj. ¡Caramba!
cauterizante
p. a. de cauterizar. Que cauteriza.
decesor
(Del lat. decessor, -oris.) m. y f. ant. predecesor.
demoranza
f. ant. demora, tardanza, dilación.
desahuciadamente
adv. m. Sin esperanza.
desaliñadamente
adv. m. Con desaliño.
desamigo
m. ant. Enemigo. Ú. t. c. adj.
diabólicamente
adv. m. De manera diabólica.
electriz
(Del lat. electrix. -icis.) f. Mujer de un príncipe elector.
ergullir
(De orgullo.) intr. ant. Cobrar orgullo, envanecerse.
favoreciente
p. a. de favorecer. Que favorece.
ladrante
p. a. p. us. de ladrar. Que ladra.
larguez
f. ant. largueza.
manaza
f. aum. de mano.
murmurante
p. a. p.us. de murmurar. Qué murmura.
pilluelo
adj. fam. d. de pillo. Ú. m. c. s. m.
triangulado
p. p. de triangular. 2. adj. Dispuesto, trazado u ordenado en figura triangular.
titilante
p. a. de titilar. Que titila.
terribilísimo
​adj. sup. de terrible.


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