Leonardo Gil, nacido en Río Gallegos hace 27 años, aparece como carta para el técnico Reinaldo Rueda.

Si bien el técnico Reinaldo Rueda, en confabulación con la ANFP, juegan a los misterios con la lista de 40 jugadores prenominados a “La Roja” de cara a la Copa América de Brasil, uno que ha sonado con insistencia es Leonardo Gil.
Para quienes no siguen el fútbol en Chile este nombre no dice mucho, por la simple y sencilla razón que se trata de un jugador argentino que en nuestro país sería un contención y al otro lado un “doble 5”. Pero ¿cómo un argentino con la camiseta nacional? La razón simple es que tiene sangre chilena, por lo que lo hace convocable.
Sin embargo, el motivo más especial para los magallánicos es que Leo Gil es nieto de natalinos.
El “colorado” (es pelirrojo) ha sido durante los últimos años jugador de moda en el medio argentino. Con 27 años ha sido pilar de las campañas de Olimpo (2012-2015) y de Rosario Central (desde 2017). Entre medio, no menos importante fue para Estudiantes y Talleres. Por eso no debe extrañar el que fuera una obsesión para Jorge Sampaoli en “La Roja” más exitosa de la historia y que su nombre sea recurrente como opción en River Plate, Boca Junior, la U y Colo Colo.
“Y sí, mi abuelo y abuela nacieron en Puerto Natales. Y siempre que puedo voy para allá, como en mi infancia cuando iba mucho. Tengo sangre chilena por parte de mi madre”, señala el nacido en la vecina ciudad de Río Gallegos.
Gil no ha ocultado su deseo de vestir “La Roja”, pese a que no sería una utopía pensar en una futura convocatoria a la albiceleste. De hecho, en 2011 fue convocado a la preselección Argentina Sub-20.
Pero su sueño parece estar en este lado de la cordillera. “Me encantaría, más con el desafío de una Copa América. Uno trabaja para eso, para mantener el nivel y mejorar. Ojalá se de”, enfatiza.

UN ÍDOLO EN RÍO GALLEGOS
Cada vez que Leonardo Gil llega a su natal Río Gallegos, la comunidad se convulsiona. Los adultos lo reconoce, los jóvenes lo admiran y los niños sonríen y se emocionan. Su humildad es reconocida y no olvida sus primeros pasos en su escuelita de fútbol y su inicio en Ferro, su llegada a Boxing y su paso al CAI.
Por eso en cada visita asume su descanso como una instancia para compartir con los suyos y, muy en especial, con los niños que sueñan algún día en llegar a ser como él.
En lo netamente futbolístico, Gil es un volante de ida y vuelta que destaca por el manejo de su pierna izquierda. No por nada registra una buena cantidad de goles de tiro libre y se ha inscrito en la Superliga argentina como máximo asistidor. Para los más entendidos, una comparación sería Charles Aránguiz, un jugador que, justamente, el “Colorado” admira.

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