La identidad de este asesino en serie, que asoló el Londres victoriano sigue siendo un enigma 130 años después.

De tarde en tarde, el nombre de “Jack el Destripador” vuelve a surgir con fuerza. No por nada sigue siendo el mayor enigma sin resolver en la historia de la crónica roja.
Su mítica figura sigue dando que hablar, y no pocos aficionados y especialistas en criminología continúan sumando antecedentes que apuntan a dar con la identidad de quien asoló el oscuro y misterioso Londres victoriano.
Ahora, es un nuevo libro el que busca revelar detalles de su actuar. “The Five: The Untold Lives of the Women Killed by Jack the Ripper” (Random House, 2019), de la historiadora británica Hallie Rubenhold aborda uno de los detalles más sorprendentes de todos cuantos se han descubierto sobre el asesino en serie más famoso de la historia: no forcejeó con ninguna de sus cinco víctimas confirmadas, sino que las asesinó mientras dormían.
La historiadora, especializada en el siglo XVIII, asegura que la mayoría de ellas, además, dormían profundamente, por lo que su sufrimiento fue muy inferior del que se pudiera suponer.
Es el segundo dato de su obra publicada este 28 de febrero, Rubenhold revela que no todas las víctimas eran prostitutas ni se puede dar por hecho que, en el momento de ser asesinadas, estuvieran ejerciendo de meretrices, aunque la mentira se haya perpetuado a lo largo de estos 130 años por las actitudes “sexistas” e interesadas de los investigadores.
En opinión de la historiadora, la distorsión se ha producido porque los investigadores han centrado toido en la figura de Jack y no en el de sus víctimas Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly.
La historiadora cuenta que una de ellas se había mudado desde Suecia y regentaba una cafetería con su marido. Otra vivía en la residencia de un amigo del Príncipe de Gales. Al menos tres no eran más que chicas de clase baja. Criadas, trabajadoras y lavanderas que no se habían prostituido jamás, lo que ha contribuido a “desfigurar” su imagen histórica y ser tratadas como ciudadanas de segunda clase cuando no lo eran.
Sólo Mary Jane Kelly y Elizabeth Stride habían ejercido la prostitución en algún momento de su vida, aunque resultaba imposible averiguar si la noche en que Jack acabó con sus vidas se habían ido con él para obtener dinero a cambio de mantener relaciones sexuales.

ÚLTIMAS REVELACIONES
Desde que apareció el primer cadáver el 31 de agosto de 1888, los crímenes de “Jack el Destripador” han estado de actualidad. Tanto que aún hoy alumnos de Criminología dedican una buena parte del curso a estudiar la forma en que este acabó con sus vidas y cómo logró eludir a las autoridades. Fue, casi desde el mismo momento en que cometió sus atrocidades, una estrella sobre la que se han rodado películas, montado obras de teatro y publicado infinidad de libros. Y no pasa un año sin que aparezcan en los medios de comunicación varias informaciones nuevas.
Para llegar a esta último conclusión, Rubenhold investigó en profundidad el Archivo Metropolitano de Londres y visitó un convento de monjas protestantes para descubrir los registros de un centro de rehabilitación al que había asistido la segunda víctima: Annie Chapman. En ambos sitios, los forenses correspondientes concluyeron que las mujeres fueron asesinadas en una posición reclinada y que ninguna de ellas había forcejeado con su agresor ni proferido grito alguno, lo que avalaría que fueron asesinadas mientras dormían.
No hay que olvidar que, durante aquello aciagos días de 1888, se produjeron en Whitechapel 11 asesinatos con los mismos patrones, pero a Jack sólo se le responsabilizó de cinco. Todas aparecieron con la garganta seccionada de izquierda a derecha, el rostro desfigurado, el abdomen abierto en canal, los órganos sexuales mutilados y el útero, el estómago o los intestinos extraídos.

DESACREDITADOS
A comienzos de 2014, Russell Edwards realizó una serie de pruebas de ADN a la prenda que llevaba una de las chicas durante su asesinado. Los resultados fueron sorprendentes. El investigador aseguró haber identificado al famoso Jack. Sin embargo, sus conclusiones fueron desacreditadas a lo largo de estos cinco años, porque carecían del suficiente sustento histórico para ser consideradas válidas.
En agosto de 2017, una nueva obra escrita por otro investigador, Robert Smith, afirmaba haber desvelado también el nombre y los apellidos del criminal de Whitechapel. Según éste,se trataba de un comerciante de algodón de Liverpool llamado James Maybrick. Sin embargo, dicha teoría también fue desacreditada.
Así, desde carniceros, médicos, comadronas, masones, inmigrantes, el nieto o el médico personal de la reina Victoria, magos y hasta un grupo de anarquistas que supuestamente estaba influenciado por un genio diabólico ruso que además era un espía del Gobierno británico, han sido parte de la larga e interminable lista de sospechosos.
Sin embargo, la única verdad es que hasta hoy “Jack el Destripador” sigue fascinando como personificación del mal, como un esquivo maquiavelo que se niega a develar su verdad.

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