Todo el mundo cree en alguna, quizás, en más de una. Y, a lo mejor, alguien pueda estar en lo cierto.

¿La llegada del hombre a la Luna en 1969 fue un montaje a cargo del director Stanley Kubrick? No.
¿Orquestó George W. Bush un plan para derribar las Torres Gemelas y matar a miles de personas en 2001? No.
Entonces, ¿por qué hay gente que piensa que sí lo hicieron? ¿Y qué nos dicen las teorías de la conspiración sobre la forma en que vemos el mundo?
Las teorías de la conspiración están lejos de ser un fenómeno nuevo. Han sido un ruido constante de fondo durante al menos los últimos 100 años, asegura el profesor Joe Uscinski, autor de “American Conspiracy Theories”.
“Todo el mundo cree en alguna y quizás en más de una”, afirma Uscinski. “Y la razón es sencilla: hay un número infinito de teorías de la conspiración ahí fuera. Si hiciéramos una encuesta sobre todas ellas, todo el mundo marcaría varias casillas”.
Esta conclusión no es única para Estados Unidos. En 2015, investigaciones de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, concluyeron que la mayoría de los británicos marcaban una casilla cuando les presentaban una lista de sólo cinco teorías. Estas iban desde la existencia de un grupo secreto que controla los acontecimientos mundiales al contacto con alienígenas.
Eso sugiere que, al contrario de la creencia popular, el típico teórico de la conspiración no es un hombre de mediana edad que vive en el sótano de su madre con un sombrero de papel de aluminio. “Cuando miras los datos demográficos, la creencia en conspiraciones atraviesa las clases sociales, el género y la edad”, dice el profesor Chris French, psicólogo de la Universidad Goldsmith, en Londres.
De igual manera, independientemente de si eres de derecha o de izquierda, tienes la misma probabilidad de pensar que hay alguna trama en tu contra. “Ambos bandos son iguales en términos de pensamiento conspirativo”, explica el profesor Uscinski sobre las investigaciones que se han hecho en Estados Unidos.

Teorías de la conspiración
La teoría de que los aterrizajes en la Luna fueron simulados ha provocado explicaciones detalladas que las refutan.
Las afirmaciones de que el criminal de guerra nazi Rudolf Hess fue reemplazado por un doble en la cárcel fueron desmentidas por el ADN provisto por un pariente lejano.
Los músicos Beyoncé, Paul McCartney y Avril Lavigne se han enfrentado todos a rumores de que fueron reemplazados por clones.
Algunas versiones de las teorías de que un grupo sombrío llamado Illuminati controla el mundo sugieren que celebridades y políticos son miembros del mismo.
Para entender por qué nos atrae tanto la noción de que hay fuerzas sombrías que controlan los acontecimientos políticos, debemos pensar en la psicología que hay detrás de las teorías de la conspiración.
“Somos muy buenos para reconocer patrones y uniformidades. Pero a veces exageramos esto, creemos que vemos significado y sentido cuando realmente no lo hay”, dice el profesor French.
“También asumimos que cuando algo sucede, sucede porque alguien o algo lo hizo por una razón”, agrega.
Esencialmente, vemos algunas coincidencias en torno a grandes eventos y luego inventamos una historia a partir de ellos. Esa historia se convierte en una teoría de la conspiración porque contiene “buenos” y “malos”, siendo los últimos responsables de todas las cosas que no nos gustan.

  • Este análisis fue comisionado por la BBC a James Tilley, profesor de política y miembro del Jesus College de la Universidad de Oxford. Su programa “Conspiracy Politics” (Políticas de la conspiración) se emitió en Radio 4 de la BBC el pasado 11 de febrero.

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